Autor: Arundhati RoyDescripción: Barcelona: Anagrama, 1998. - 9.ª ed. - 382 p.
Argumento: Ésta es la historia de tres generaciones de una familia de la región de Kerala, en el sur de la India, que se desperdiga por el mundo y se reencuentra en su tierra natal. Una historia que es muchas historias. La de la niña inglesa Sophie Moll que se ahogó en un río y cuya muerte accidental marcó para siempre las vidas de quienes se vieron implicados. La de dos gemelos (Estha y Rahel) que vivieron veintitrés años separados. La de Ammu, la madre de los gemelos, y sus furtivos amores adúlteros. La del hermano de Ammu, marxista educado en Oxford y divorciado de una mujer inglesa. La de los abuelos, que en su juventud cultivaron la entomología y las pasiones prohibidas. Esta es la historia de una familia que vive en unos tiempos convulsos en los que todo puede cambiar en un día y en un país cuyas esencias parecen eternas.
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ENCUENTRO del 12 de febrero de 2009
ENCUENTRO del 12 de febrero de 2009
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Texto introductorio:
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La creación
La mujer y el hombre soñaban que los estaban soñando.
Dios los soñaba mientras cantaba y agitaba sus maracas, envueltos en humo de tabaco, y se sentía feliz y también estremecido por la duda y el misterio.
Los Indios makiritare saben que si dios sueña con comida, fructifica y da de comer. Si Dios sueña con la vida, nace y da nacimiento.
La mujer y el hombre soñaban que en el sueño de Dios aparecía un gran huevo brillante. Dentro del huevo, ellos cantaban y bailaban y armaban mucho alboroto, porque estaban locos de ganas de nacer. Soñaban que en el sueño de Dios, la alegría era más fuerte que la duda y el misterio; y Dios soñando los creaba y cantando decía: “Rompo este huevo y nace la mujer y nace el hombre. Y juntos vivirán y morirán”. Pero nacerán nuevamente. Nacerán y volverán a morir y otra vez nacerán. Y nunca dejarán de nacer, porque la muerte es mentira.
(Eduardo Galeano, «Memorias de fuego/Los nacimientos»).
La mujer y el hombre soñaban que los estaban soñando.
Dios los soñaba mientras cantaba y agitaba sus maracas, envueltos en humo de tabaco, y se sentía feliz y también estremecido por la duda y el misterio.
Los Indios makiritare saben que si dios sueña con comida, fructifica y da de comer. Si Dios sueña con la vida, nace y da nacimiento.
La mujer y el hombre soñaban que en el sueño de Dios aparecía un gran huevo brillante. Dentro del huevo, ellos cantaban y bailaban y armaban mucho alboroto, porque estaban locos de ganas de nacer. Soñaban que en el sueño de Dios, la alegría era más fuerte que la duda y el misterio; y Dios soñando los creaba y cantando decía: “Rompo este huevo y nace la mujer y nace el hombre. Y juntos vivirán y morirán”. Pero nacerán nuevamente. Nacerán y volverán a morir y otra vez nacerán. Y nunca dejarán de nacer, porque la muerte es mentira.
(Eduardo Galeano, «Memorias de fuego/Los nacimientos»).